Nuestro proyecto

Todos tenemos como deber ayudar a las personas que mas lo necesitan, es por eso que unas compañeras del Colegio Alemán de Medellín y yo haremos todo lo que podamos para llenar a los niños de la fundación La Casita De Nicolás de sonrisas, alegrías y hacer que su estadía allí sea cada vez mas agradable.

lunes, 25 de julio de 2016

planeación 11/07/2016


Reflexión 13/05/2016

Es día llegamos a la fundación como de costumbre, teníamos pensado hacer actividades con los niños para que se divirtieran un rato, y luego nuestro pensado era ir a la ludoteca. Estos planes cambiaron un poco cuando llegamos a fundación, a mí se me había olvidado que habían tan poquitos niños, todavía tenía el recuerdo de que eran aproximadamente 15 pero esto cambio es año, ya la mayoría de los niños estudian por la tarde y ya no nos quedan sino 6 niños de la edad escolar con los cuales podemos compartir un rato, la verdad me dio tristeza y nostalgia cuando entre y vi que eran tan poquitos, es increíble lo rápido que uno se
encariña con los niños, siento como si hubiera sido ayer cuando los conocí y jugué con ellos por primera vez, miro para atrás en el tiempo y no puedo creer que lleve tanto tiempo yendo a la fundación. En fin cuando llegamos los niños que estaban presentes nos saludaron muy efusivamente y de inmediato nos invitaron a jugar con ellos, empezamos a jugar y en medio del juego vi que había un niño sentado solo en una esquina del salón de clases, me acerque a él y me dijo que solo quería estudiar y que estaba buscando un lugar tranquilo para poder estudiar, el niño se llama Michael y tiene 7 años, me pareció curioso que un niño a esta edad quisiera estudiar en vez de jugar, me pidió que lo dejara solo así que me fui, media hora después me asomé y el niño seguía allí sentado ya no estudiando sino leyendo un libro de cuentos infantiles, esta vez me acerque a él y no recibí ninguna respuesta a todo lo que yo le preguntaba, me senté al lado de él y de inmediato me abrazó y me dijo que estaba aburrido, empezó a contarme todo lo que había vivido, qué había pasado, a mi casi se me sale una lágrima escuchando todo lo que él me contaba, de verdad es muy injusto que los niños tengan que pagar por los errores de los adultos, ellos no tienen la culpa de nada y son los que más sufren. Lo convencí para que fuéramos a la ludoteca con los demás y terminó diciéndome que sí, nos fuimos con todos los niños para la ludoteca incluyendo a los párvulos, otra vez tuve la oportunidad de ver el valor de compañerismo que les infunden a los niños, ellos en verdad son una familia, todos caminaban de la mano e iban pendientes de los demás.

Llegamos a la ludoteca y allí nos dividimos, algunos se fueron para la piscina de pelotas otros para la zona de juegos de mesa y otros para la zona de juguetes, cada una de nosotras se fue con un pequeño grupo de niños a jugar lo que ellos querían, yo me fui para la zona de juegos de mesa porque quería seguir compartiendo con Michael y él quería jugar escalera, el tiempo paso y cuando menos pensamos ya era la hora de irnos, llevamos a todos los niños a la fundación, cuando nos íbamos a despedir Michael se me acerco y me dijo que le prometiera que iba a volver, me pareció muy difícil despedirme del e irme, yo sabía que yo me iba para mi casa donde me esperaban mis padres pero él, él se quedaría allí en la fundación quien sabe por cuantos días más, no veo la hora de volver para tener la oportunidad de estar con él otra vez.

Planeación 13/05/2016