Nuestro proyecto

Todos tenemos como deber ayudar a las personas que mas lo necesitan, es por eso que unas compañeras del Colegio Alemán de Medellín y yo haremos todo lo que podamos para llenar a los niños de la fundación La Casita De Nicolás de sonrisas, alegrías y hacer que su estadía allí sea cada vez mas agradable.

viernes, 12 de agosto de 2016

Reflexión 11/07/16

Hoy llegamos a la fundación y como siempre los niños nos recibieron con un fuerte abrazo, yo creo que no hay nada más satisfactorio a que los niños lleguen y te saluden por tu nombre, esto es un claro indicio de que estás haciendo las cosas bien y de que de verdad estas cumpliendo tu meta de dejar una huella en estos niños. Hoy como de costumbre solo había cinco niños porque los demás estaban estudiando, varias de nosotras nos pusimos a jugar con los escolares, los niños pareciera que tienen una energía interminable, nosotras solo corríamos de un lado a otro y ellos no tenían indicios de cansarse, llego la hora de realizar los deberes académicos, cada una de nosotras se hizo con uno de los niños pero para nuestra sorpresa tres de ellos no tenían ninguna tarea pendiente por realizar, así que me fui para donde la profesora a ver en qué podía ayudar mientras que los dos niños que si tenían tareas las hacían. Ella me dijo que los párvulos estaban ya en la hora de despertar de la siesta y que con ellos por ser tantos si necesitaban ayuda, así que me fui para donde los párvulos, los despertamos, los vestimos, del pusimos los zapatos y luego peinamos a cada una de las niñas. Una de ellas se me acerco y me dijo que si la cargaba, ella se me sentó encima y todo el tiempo me tocaba el pelo y la cara y me decía que le había gustado haberme conocido, además algo que me pareció curioso fue que otra de las niñas solo me preguntaba por su mamá, solo me decía que cuando iba a ir su mamá a visitarla, hable con todos los niños, jugamos un rato y vimos televisión juntos, fue muy lindo ver como los niños eran tan cariñosos conmigo sabiendo que no me conocían porque yo había estado hasta la fecha con los escolares.

Fue una experiencia diferente compartir con estos niños, desde el momento en el que empecé a interactuar con ellos me di cuenta que la edad influye mucho en los aspectos psicológicos de los niños, los párvulos aún no entienden qué fue lo que pasó y por qué están allá y no en sus casas con sus familias, igualmente no están tan marcados por las situaciones que les haya tocado vivir en un pasado que justifiquen su estadía en la fundación, es increíble como son tan inocentes de todo lo que pasa a su alrededor, pero por suerte están en un lugar donde se les da cariño y donde están pendientes de ellos. Es lindo ver como éstos niños viven cada día felices aún estando solos en una fundación sin el cuidado de sus padres biológicos, ellos están siempre sonrientes sin importar lo que hayan vivido en un pasado. 

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